sábado, 4 de agosto de 2007

Ceguera voluntaria

Me gustaría recomendarles el libro K-PAX o en su defecto la película con el mismo nombre. Yo revisé ambas. Son fantásticas las cosas que pueden sacarse de esta historia. Sinceramente lo que más me llamó la atención (y créanme que fue difícil escoger) se encuentra en un diálogo que mantienen el paciente prot con el Dr. Gene donde el paciente explica la organización de los seres de su planeta.

"-En K-PAX no hay gobierno.
-¿Es una anarquía?
-Podría definirlo así.
-Entonces, ¿quien construye las carreteras y los hospitales? ¿Quién dirige las escu
elas?
-No es tan difícil de entender, gene. En K-PAX cada uno hace lo que tiene que hacer.
-¿Y si nadie se da cuenta de que hay que hacer algo? ¿Y si alguien se niega a hacerlo? ¿Qué pasa si una persona decide no hacer nada?
-Eso no ocurre en K-PAX.
-¿Nunca?
-¿Para qué íbamos a hacerlo?
- [...]"

Brewer, Gene. K-PAX. 2001 by Ediciones Urano, S. A.

"...cada uno hace lo que tiene que hacer.", muy buena respuesta. Es una lástima que aun no seamos capaces de emplearla. Prot nos da una visión diferente a cómo están las cosas en nuestro presente explicando una posición bastante socialista (me disculpan si uso mal el termino) pero sin la existencia de un poder gubernamental que, según él, no es necesario.
¿Pero qué nos hace diferente a los K-PAXianos? Podríamos decir que ellos han tenido la valentía de hacerse responsables de lo que forman parte, del ambiente en que habitan, aunque no se adueñan de él. Participan incondicionalmente y no buscan a alguien que haga las cosas por ellos, a alguien a quien se le pueda hechar la culpa luego. ¿Por qué será que me suena tan familiar " hecharle la culpa luego"? El humano eligió tener a alguien a quien culpar y olvidarse del verdadero deber, el ambiente. No la casa, no el jardín, el todo, el planeta. Es una lástima que vivamos así sin poder participar en el ahora. Tenemos los ojos vendados. Somos ciegos por voluntad propia.
No es un grito de protesta ni un lamento de por qué estamos como estamos. Es solo una reflexión para poder comprender nuestro ser interior. Además de culpable soy también un ciego voluntario.

Para retomar un poco el hilo les recomiendo el libro "Ensayo sobre la ceguera" de José Saramago que los ayudará a comprender un poco más tal como me ayudó a mi. Yo lo leí hace unos 2 años. Mi profesora de Historia del Arte, que ahora es una gran amiga, me dijo una vez que hice una buena interpretación de la historia La verdad es que nunca recuerdo que fue lo que le dije pero he hecho un esfuerzo en sacar algo que pueda ayudarme a concluir esta reflexión que me gustaría llamar "sugerencia".

A medida que pasa la historia (Ensayo sobre la ceguera) mucha gente cae en una "enfermedad". Sin previo aviso queda en una ceguera algo retorcida. Al contrario de la ceguera común esta se caracteriza por ser blanca leche y no negra como normalmente se presenta. Después de un tiempo, y observando que mucha gente está cayendo en esta epidemia, se llevan a todos los que padecen de esta "ceguera blanca" a un centro de cuarentena, cuyo objetivo es aislarlos y evitar la propagación del virus. Todos dentro del centro están ciegos menos una mujer que se hizo pasar por ciega para cuidar de su marido quien fue el primero en entrar en este estado. A parte de él nadie sabe de la intrusa.

Si tienen la oportunidad de leerlo notaran lo dependiente que somos a la vista, a las apariencias, a la superficie que, de manera muy absurda, llamamos realidad. Imaginense por un momento en la situación en la que están estos seres. Si antes no co
nfiabas en un extraño por lo que podías ver de el pues ahora tendrás que confiar en una voz, una voz que tal vez no te de seguridad. Eso es por que estamos acostumbrados a confiar en nuestros ojos, en lo que vemos y denominamos realidad. Oímos a las personas pero no las escuchamos. Estos individuos que carecían de su más preciado sentido tenían que explorar un nuevo mundo. Un mundo basado en escuchar y no en oír. Oímos por que sabemos que algo esta ahí, que molesta, que alivia. Escuchamos solo cuando prestamos atención, y eso es lo que hicieron, prestaron atención a cada detalle. Confianza. Entra en juego lo que llamamos fe.
Sigan con el papel, sigan imaginándose que son ciegos, que están con esta visión blanca. La decadencia del humano se muestra. Se arrastran por los suelos por que no se fían de sus torpes pies. Se aceptan a si mismos, a lo que tienen. Ya pueden
volver a ser ustedes.

¿Cómo podemos confiar en alguien que promete miles de cosas a miles de personas? ¿Se han puesto a pensar en el número de humanos que hay solo en su ciudad? Y aun creen que va a complacerlos a todos ustedes. No justifico a las perso
nas que se han hecho "cargo" de nosotros en lo que tenemos de vida por que nada es imposible, solo poco probable. Lo que digo es que dejemos de estar de brazos cruzados y con los ojos vendados, que seamos responsables de nuestro entorno. Como dicen por ahí "si quieres que algo salga bien,hazlo tu mismo", aunque cambiaría solo una cosa, "si quieres que algo salga bien, participa". Es la única manera en la que estaremos más conscientes de nuestro presente. Esto es para ustedes, hablen de ello y discútanlo. Considerenlo un regalo para ir complementando sus ideales o comprender otro punto de vista. Recuerden, cualquiera puede ser un ciego voluntario.

1 comentarios:

Dakmar Hernández de Allueva dijo...

Hola Rainier
Celebro que escribas y la vida activa que estás llevando por allá.
Ensayo sobre la ceguera es un clásico. Luego del temor freudiano de perder la vista quedamos reducidos a lo más instintivo e intuitivo; frente al desconcierto tenemos, sin más recursos, que confiar ciegamente. Excelente libro. Ejemplarizante, sin duda.
Tu visión de ahora en nada se aleja de aquella que compartimos en otros espacios.
Salud, cariño y que la escritura continúe!!